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Tabaquismo - urovirtual.net

Abandonar el tabaco: la mejor decisión de su vida

Fecha de publicación:
17-05-2013

Autor:
Dr. Josep Balart Serra

¿Por qué cuesta tanto dejar de fumar?

Todos sabemos que fumar engancha y que abandonar el tabaco exige sacrificios. Sólo un 5% de los intentos para dejar de fumar tienen éxito si la fuerza de voluntad es la única herramienta empleada. La sustancia química responsable de ello es un alcaloide de nombre 3-(1-metil-2-pirrolidinil)-piridina o simplemente nicotina. Se encuentra en una proporción del 1 al 3 por ciento en la planta del tabaco. La nicotina es una de las sustancias adictivas más potentes conocidas, por lo que no es de extrañar que el tabaco, conocido inicialmente como herba inebrians— y posteriormente como Nicotiana tabacum—, se extendiera masivamente por todo el mundo después de ser introducido en Europa procedente de América.

Tras una calada son necesarios sólo 10 segundos para que la nicotina llegue al cerebro, de dónde disminuye casi completamente en menos de una hora. Sobre el cerebro actúa provocando la liberación de neurotransmisores relacionados con los mecanismos de recompensa y placer. A diferencia de otras sustancias, la nicotina no distorsiona la realidad, no "coloca". Sin embargo, el conjunto de cambios neurobiológicos que causa en el cerebro el consumo reiterado de tabaco da lugar a un síndrome de abstinencia característico que se inicia pronto después de la última dosis. Este malestar — o hambre de nicotina — que experimenta un fumador al cesar el aporte de nicotina es la principal fuente de la adicción o dependencia al tabaco. Es importante saber, no obstante, que los cambios neurobiológicos inducidos por el tabaco se restituyen lentamente al abandonarlo, por lo que entre 1 y 4 semanas desaparecen los síntomas más molestos de la abstinencia (o son más fáciles de controlar).

Además de la dependencia química existen otros factores que dificultan el abandono del tabaco. Uno de los factores que más influye en el tabaquismo es la asociación entre determinadas emociones o estímulos con la satisfacción que se siente al restituir los niveles cerebrales de nicotina con cada cigarrillo. Típicamente, un paréntesis en el trabajo para fumar se asocia con algo placentero. Otras veces es la falta de nicotina la que hace que una emoción desagradable se agrave y que parezca que es la nicotina la que viene a suavizar la desazón. El vaivén que experimenta un fumador entre la plenitud posterior al fumar y el hambre de nicotina subsiguiente favorece que se aprendan y consoliden conductas/emociones asociadas al tabaco, que incitan fuertemente a encender un cigarrillo, agravan la dependencia química al tabaco y se incorporan en el estilo de vida del fumador. No hay que olvidar que, en término medio, para satisfacer el hambre de nicotina es necesario encender unos 20 cigarrillos al día con unas 10 caladas por cigarrillo.

El tabaco mata

Las cajetillas de cigarrillos informan que el tabaco mata. Los efectos letales producidos por fumar son debidos a los más de 4000 productos químicos identificados en el humo del tabaco que con su acción carcinógena, vascular e inflamatoria contribuyen al cáncer y a las enfermedades vasculares y respiratorias propias del fumador. La nicotina por sí misma es peligrosa por su poder adictivo, pero no por causar cáncer o enfermedades cardíacas o pulmonares. Distintos tipos de aldehídos, hidrocarburos, amoniaco, monóxido de carbono, arsénico y metales pesados se encuentran en el humo del tabaco. La verdad de los graves efectos del tabaco sobre la salud fue reconocida a principios de los años noventa. Desde entonces las campañas para la reducción del tabaquismo han contribuido a disminuir el consumo de tabaco. Sin embargo, más de una cuarta parte de la población de más de 15 años fuma. El tabaco es la primera causa de muerte prematura "evitable". En España, el tabaco provoca directamente la muerte de 150 personas al día (equivalente a la desaparición de una ciudad de 56.000 habitantes al año). El tabaco provoca cáncer de pulmón, riñón-uréter-vejiga, laringe-faringe-boca, páncreas, esófago y probablemente contribuya a la promoción del cáncer de mama y otros tumores ginecológico. El aumento masivo a partir de los años 50 del siglo pasado de mujeres que fuman se ha traducido en un incremento de la incidencia de cáncer de pulmón, equiparándose con la de los hombres fumadores. Pero no tan solo el tabaco causa la muerte por cáncer. El riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares como el infarto y las trombosis cerebrales es un 70% superior en fumadores moderados y un 200% en grandes fumadores. La insuficiencia respiratoria crónica (EPOC) sería inexistente sin el tabaco. Fumar reduce progresivamente la capacidad pulmonar para acabar siendo invalidante.

Los efectos nocivos del tabaco afectan la reproducción. Las embarazadas que fuman durante la gestación dan a luz a bebés de bajo peso, con mayor riesgo de padecer muerte súbita, enfermedades respiratorias (asma) y otitis, entre otras patologías. La vasoconstricción inducida por el monóxido de carbono se considera la causa del nacimiento de niños con bajo peso. Las sustancias del humo del tabaco—alquitrán, metales pesados, etc—se retienen en los pulmones y lentamente son reabsorbidos por el organismo por lo que se diseminan por todo el cuerpo. Su presencia en espermatozoos y ovocitos traslada a los futuros hijos los efectos de los carcinógenos procedentes de la combustión del tabaco.

Los fumadores envejecen más rápidamente puesto que el tabaco deteriora el aspecto físico a distintos niveles. Con el tabaco disminuye la capacidad física, la piel pierde elasticidad y aumenta las arrugas. La vasoconstricción y pérdida de defensas inducidas por el humo provoca la aparición de enfermedades dentales, así como dificulta el tratamiento odontológico (rechazo de implantes, etc).

El tabaco de segunda mano (humo de un fumador) y el de tercera mano (depósitos del humo del tabaco en la ropa y las superficies) se consideran peligrosos para la salud humana según la OMS debido a los químicos que contienen.

Llevo años fumando, ¿serviría de algo dejar de fumar?

El fumar nunca aporta beneficios. El tabaco no contribuye a mejorar ningún problema personal, los agrava. Dejar de fumar siempre es beneficioso, incluso en edades avanzadas. A los 20 minutos la presión arterial tiende a normalizarse. Ocho horas después el monóxido desaparece de la sangre. En tres días se relaja la musculatura bronquial con lo que el flujo de aire mejora y se reduce el esfuerzo respiratorio. A los 3 meses mejora la tos y la congestión nasal, mejora el rendimiento físico. Se normaliza el gusto y el olfato. También se reduce la incidencia de pérdidas dentales y mejora la halitosis y la tinción amarillenta de los dientes. El color y aspecto arrugado de la piel mejora. Al año se reduce a la mitad el exceso de riesgo infarto y trombosis cerebral, riesgo que sigue disminuyendo a medida que pasa el tiempo. Se favorece el efecto beneficioso del tratamiento de la hipertensión y sobre el colesterol. A los 5 años el riesgo de enfermedades vasculares por tabaco empieza a situarse en los niveles de los que no han sido fumadores. En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye entre un 30 y un 50% en relación a los fumadores que siguen fumando.

La contribución social y medioambiental

Dejar el tabaco no solo repercute en una mejor salud sino que contribuye a aumentar la autoestima y el control sobre uno mismo. Un exfumador es un ejemplo para sus hijos y allegados. Ni tan siquiera es económicamente rentable para el Estado. Las enfermedades que acarrea el tabaco son más caras que los impuestos y las pensiones de menos que los estados dejan de pagar por muertes prematuras debidas al tabaco. El abandono reduce el tabaco de segunda y tercera mano y ayuda al medio ambiente. El cultivo del tabaco, la confección de los filtros (su degradación requiere mas de 10 años), la celulosa del papel de fumar (16 cm² por cigarrillo), que equivale a la tala de un gran número de árboles, el embalaje, etc tienen efectos sobre la biosfera.

Leyendas y mitos relacionados con el tabaco

Algún día me despertaré sin ganas de fumar. Esto nunca le ocurrirá a un fumador. En determinadas partes de su cerebro se ha instalado la nicotina y no va desaparecer gratuitamente.

La fantasía del fumador. Típico del fumador que sufre remordimientos por el tabaco. Este tipo de fumadores se dice así mismo: "sólo fumaré tres, cuatro o cinco cigarrillos al día. Aquellos que son los más placenteros para mí. El primero del día, el de después de comer, etc". Es un deseo que la mayoría de fumadores han tenido, pero que únicamente un 5% de ellos lo alcanza. El tormento que significa el hambre de nicotina a lo largo del día, día tras día, y el mantenimiento de la adicción (3-5 cigarrillos bastan), mina la voluntad del fumador, lo que le lleva a la derrota física y moral, volviendo al consumo habitual sino peor.

Los cigarrillos light són menos peligrosos. Hay que tener en cuenta que la dosis de nicotina que un fumador necesita se va a mantener igual de necesaria por lo que al pasarse a una marca light aumenta el consumo a fin de mantener la cantidad de nicotina. Atención que el humo que entra en el cuerpo y lleva los químicos puede verse aumentado. Es interesante para la industria tabaquera que el fumador pague igual por menos nicotina.

El tabaco de liar es natural. Todo el tabaco es de origen natural, obviamente la planta del tabaco es la que fabrica la nicotina, y todo el tabaco es manipulado para que la extracción de nicotina en la combustión sea lo más rápido y más adictiva posible. Por ejemplo, si la acidez del humo disminuye, la nicotina se absorbe mejor.

Para el feto es peor el estrés de abandonar el tabaco que el consumo de 5 cigarrillos al día. Clara leyenda urbana instalada profundamente. Cinco cigarrillos al día durante 9 meses son 1370 cigarrillos, con su respectivo humo, monóxido y hasta 4000 químicos más que difunden por la sangre materna hasta la sangre fetal.

Fumar me ayuda a mantener el peso. Es cierto, no es un mito. La nicotina ayuda a quemar unas 200 kilocalorías por día (50 gramos de pan tostado). No obstante, el peaje no compensa: arrugas prematuras, halitosis, patología dental, etc. Es más inteligente un poco de dieta y ejercicio.

El tabaco me da seguridad en mis relaciones personales. Definitivamente, ya no. Socialmente fumar tiende a verse mal, residual, "demodé" y un reducto, ghetto pasado. Dejar de fumar ya, refleja un estilo de vida inteligente, saludable y ecológico.

Tratamiento del tabaquismo hoy

El tabaquismo debe abordarse como una enfermedad crónica compleja y como tal debe tratarse. El tratamiento farmacológico es un pilar básico para controlar el síndrome de abstinencia. Actualmente hay diversos fármacos aprobados. Los tratamientos de primera línea que están aceptados son la terapia sustitutiva con nicotina, el bupropión y la vareniclina. Sin lugar a dudas los escasos efectos secundarios de los medicamentos se ven compensados largamente por los beneficios del abandono del humo del tabaco, que es el que lleva los agentes químicos causante del daño biológico sobre los tejidos. La adicción al tabaco no se sustituye por la adicción a los medicamentos. Por ejemplo, la nicotina como medicamento (en parches, en chicles o en caramelos) llega al cerebro lentamente lo que permite reducir el síndrome de abstinencia y restablecer el flujo de neurotransmisores y receptores previos al inició de fumar. En la mayoría de pacientes es posible una reducción progresiva de los medicamentos en los 3 meses siguientes, tras los cuales el deseo de fumar es controlable. La motivación, el soporte especializado y las medidas cognitivo-conductuales tras finalizar el tratamiento farmacológico son fundamentales. Se considera exfumador un fumador que no ha consumido en los últimos 6 meses. Las tasas de cesación sin ayuda especializada llegan a un 5%, mientras que los pacientes que reciben ayuda especializada tienen unas tasas de cesación permanente del 25%

En la Unidad de Tabaquismo del Instituto Médico Tecnológico aplicamos los conocimientos actuales de la medicina basada en la evidencia sobre el tratamiento del tabaquismo. Nuestros pacientes presentan un nivel alto de dependencia al tabaco por lo que requieren una evaluación y tratamiento individualizado con un plan de visitas exhaustivo.

Unidad de Tabaquismo del Instituto Médico Tecnológico, cuadro de programación de visitas

Tras la valoración inicial e inclusión en nuestro programa anti-tabaco, se acuerda el día de inicio de la cesación (día D), a partir de este momento el paciente es visitado semanalmente durante el primer mes de abstinencia. Hasta dar el alta, las consultas telefónicas o por e-mail son libres. En el segundo y tercer mes las visitas presenciales se realizan cada 15 con la finalidad de resolver dudas y tratar sobre la evolución de la abstinencia. Al final del tercer mes se realiza un balance sobre la experiencia y se plantea mutuamente dejar el tratamiento farmacológico. Las visitas se planifican cada 2 meses hasta el alta. El alta se considera tras 1 año sin fumar. El tratamiento se basa en dos aspectos fundamentales, a saber: el control del síndrome de abstinencia mediante tratamiento farmacológico y la entrevista motivacional orientada hacia el cambio cognitivo-conductual. Para más información sobre el tabaquismo, los beneficios de dejar de fumar y los planes de tratamiento pueden concertar una primera visita.

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