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Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
El Dr. Irwin Goldstein, de la Boston University
Medical Center, autoridad mundial en el campo de la impotencia sexual
masculina asegura que "los hombres nunca
debería andar en bicicleta".
El Dr. Goldstein afirma que el 50% de la longitud del pene se encuentra
dentro del cuerpo y cuando un hombre se sienta en una bicicleta, todo
el peso de su cuerpo se apoya en las arterias que llevan la sangre al
pene (arterias cavernosas). Para estudiar este hecho, el Dr. Goldstein
midió con tres métodos diferentes (radiografía, ecografía
y medición de las presiones arteriales) los efectos de sentarse
en un asiento estrecho de bicicleta, en un asiente grande y en una silla.
Se observó que en una asiento estrecho, había una disminución
de un 66% en la sangre que llegaba al pene, mientras que la reducción
era de 25% con un asiento grande de bicicleta y no había ninguna
reducción con una silla.
El Dr Padma-Nathan, otro experto en impotencia que trabaje en la Universidad
de Southern California opina que aunque la compresión por el sillín
de la bicicleta es un factor importante, existen otros factores que participan
en el origen de la impotencia como la diabetes, el cigarrillo, la hipertensión
o la elevación del colesterol. El Dr. Padma-Nathan opina que no
se debería desacreditar a la bicicleta ya que los beneficios que
aporta desde el punto de vista cardiovascular son muy importantes como
para que se desacredite. Sin embargo opina que se debería tener
en cuenta el tipo de sillín que se usa.
Existen en el mercado varias opciones de sillines con los que se evitaría
la compresión de los nervios y que se pueden observar en las siguientes
webs: www.airbunz.com y www.spongywonder.com
y cuyo precio oscila entre 40 y 60 dólares americanos.
Los signos de alarma que anunciarían la compresión de las
arterias durante la utilizacióbn de la bicicleta son: sensación
de acorchamiento o adormecimiento del peneo encogimiento excesivo de los
genitales. Se recomienda incorporarse del sillín cada diez minutos
para facilitar la llegada de sangre al pene.
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