Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
Es un tratamiento que consiste en la colocación en el interior
de la próstata de unas semillas con radioactividad.
El tratamiento del cáncer
de próstata con semillas radioactivas se realiza desde el
principio del siglo pasado (1903). Su ventaja potencial consiste en
que la radiación de alta energía se coloca directamente
en el interior de la próstata, donde está el cáncer,
por lo que la radiación tiene pocas posibilidades de dañar
los órganos que se encuentran cerca de la próstata como
son la vejiga y el recto (parte final del intestino). En teoría
con la braquiterapia se podría utilizar mas radiación
sobre el cáncer. Con la otra forma de radioterapia (radioterapia
externa con acelerador lineal) la radiación va desde el exterior
hasta el interior de la próstata (atravesando tejidos que no
deberían recibir las radiaciones), mientras que con la braquiterapia
la radiación va desde el interior de la próstata hasta
el exterior. Por ello la braquiterapia no es efectiva para tratar tumores
que han salido de la próstata y que afectan por ejemplo las vesículas
seminales o los ganglios linfáticos.
Las semillas radioactivas son unos
cilindros pequeños y metálicos como la punta de un lápiz.
Generalmente el material radioactivo utilizado es el paladium aunque
se pueden utilizar otros elementos.
La razón del resurgimiento
de esta técnica es el gran adelanto realizado en la forma de
colocar las semillas empujándolas al interior de la próstata
pinchando a través de la piel (percutánea) con una anestesia
raquídea (efectiva desde la cintura para abajo). Para guiar la
colocación de las semillas se utiliza la ecografía transrectal
y un programa de ordenador que determina según el tamaño
de la próstata cuantas semillas colocar y en qué sitio
se colocarán. Antiguamente, las semillas se colocaban abriendo
al paciente y colocándolas directamente en la próstata,
guiándose solamente con los dedos del cirujano y con todas las
complicaciones que podían aparecer al realizar una cirugía
tan agresiva.
Antes de realizar la braquiterapia
se debe hacer una ecografía transrectal muy cuidadosa con lo
que se calcula el volumen de la próstata y se realiza un mapa
detallado de la anatomía de la glándula. Este mapa se
analiza con un programa de ordenador que determina con exactitud la
localización de las semillas que será diferente para cada
paciente dependiendo del tamaño y forma de su próstata.
En total se colocan cerca de un centenar de semillas, distribuidas uniformemente
por toda la glándula.
El procedimiento se realiza en un
quirófano, con una anestesia limitada a la parte inferior del
cuerpo y dura alrededor de una hora. El paciente puede ir a su casa
el mismo día o al día siguiente. Los primeros días
el paciente puede presentar algunos problemas para orinar y en ocasiones
puede necesitar un catéter en la vejiga para vaciar la orina
durante algunos días. Además se puede observar infección
o algo de sangre en la orina.
Los pacientes con próstatas
muy grandes o que han sido operados previamente de la próstata
habitualmente no son candidatos para recibir este tratamiento. En algunos
casos se pueden utilizar tratamientos con hormonas para disminuir el
tamaño de la próstata antes de realizar la braquiterapia.
Hay estudios que muestran que las
nuevas formas de braquiterapia ofrece mejores resultados que la radioterapia
externa en el control del cáncer de próstata. Sin embargo,
como ésta técnica es relativamente nueva, los resultados
deben ser analizados con cautela ya que se necesita saber que pasa a
largo plazo para validar el tratamiento.
Además se debe recordar que
por el momento, el mejor tratamiento para el cáncer de próstata
localizado es la prostatectomía radical (extirpación completa
de la próstata, las vesículas seminales y los ganglios
linfáticos). Ninguna forma de radioterapia (externa o braquiterapia)
han mostrado que son superiores a la cirugía.