Fecha de publicación: 12/05/2005
Dr. Gilberto Chéchile
Instituto Médico Tecnológico
¿Qué es la incontinencia de orina?
Según la definición de la Sociedad Internacional de Continencia,
es la pérdida involuntaria de la orina a través de la
uretra (tubo que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior),
objetivamente demostrable y de una magnitud tal que constituye un problema
higiénico o social.
¿Qué porcentaje de mujeres
presentan incontinencia de orina?
En nuestro país existen pocos estudios que informen sobre el
número de mujeres afectadas por incontinencia de orina. En 1995
se publicaron los resultados de un estudio realizado por Laboratorios
INDAS en el cual se observó incontinencia de orina en 1% de las
mujeres entre 35 y 44 años, 8% entre 45 y 54 años y 55%
entre 55 y 65 años. En un estudio realizado en Noruega, el 25%
de las mujeres que vivían en uno de los condados refirió
incontinencia de orina entre 1995 y 1997. Recientemente se publicó
una recopilación de varios estudios realizados a nivel mundial
que mostraban que la incontinencia afectaba a 27,6% de las mujeres.
En otros estudios realizados en Europa se observó que entre 10
y 15% de las mujeres presentan incontinencia significativa como para
justificar la realización de un tratamiento. Solo la mitad de
las mujeres con incontinencia consultan al médico y de las que
consultan, el 30% esperan más de 5 años para realizar
la consulta.
¿Cuántos tipos de incontinencia
de orina femenina existen?
Existen tres tipos de incontinencia: 1- por esfuerzo, 2- por urgencia
y 3- mixta.
¿Qué es la incontinencia
por esfuerzo?
En la incontinencia por esfuerzo el escape de la orina se produce cuando
la mujer realiza un esfuerzo físico o inclusive cuando tose,
estornuda o se ríe. Este tipo de incontinencia es el más
frecuente (50% de las mujeres con incontinencia de orina).
¿Cuáles son las causas que
favorecen la incontinencia por esfuerzo?
Se ha demostrado una predisposición familiar a la incontinencia
por esfuerzo. Las mujeres cuyas madres o hermanas mayores sufren incontinencia,
presentan un mayor riesgo de padecer incontinencia de orina y los síntomas
son mas severos. Si la mujer tiene madre y una abuela incontinentes,
el riesgo aumenta aún mas. Como factores desencadenantes de la
incontinencia por esfuerzo se encuentran el embarazo, el parto y el
número de partos. Alrededor del 40% de las mujeres que presentan
incontinencia durante el embarazo, son propensas a presentar incontinencia
en los próximos 5 años.
El parto puede debilitar o dañar las estructuras del suelo pélvico
y los nervios del esfínter urinario. La episiotomía y
el parto con fórceps aumentan el riesgo de incontinencia. Las
cirugías previas como por ejemplo la histerectomía y la
radioterapia por tumores también pueden participar en la aparición
de incontinencia por esfuerzo.
Existen factores que favorecen la aparición
de la incontinencia por esfuerzo, como por ejemplo la obesidad, el estreñimiento
crónico, las enfermedades pulmonares (bronquitis crónica),
el tabaco (tos crónica), la menopausia y algunos medicamentos
(anti-hipertensivos, diuréticos, antiinflamatorios, anticolinérgicos,
etc.). Las mujeres obesas tienen 4 veces mas posibilidades de presentar
incontinencia de esfuerzo, debido al incremento de la presión
abdominal e intravesical. No se ha encontrado ninguna prueba de que
la menopausia constituya un efecto independiente de riesgo para la incontinencia
de orina.
¿Porqué se produce la incontinencia
por esfuerzo?
La incontinencia por esfuerzo puede ser ocasionada por hipermovilidad
de la uretra o por defecto del esfínter urinario. La hipermovilidad
de la uretra se debe al debilitamiento de los músculos y tejidos
que la mantienen en su sitio dentro del abdomen. Al descender la uretra,
la presión abdominal que se realiza durante el esfuerzo se ejerce
sobre la vejiga superando la presión uretral y haciendo que se
escape la orina.
¿Qué es la incontinencia
por urgencia?
En la incontinencia por urgencia, el escape de orina involuntario es
acompañado o precedido por un deseo repentino e imperioso de
orinar que resulta difícil de retrasar.
En este tipo de incontinencia, se produce una
contracción involuntaria del músculo de la vejiga (detrusor)
que es lo que produce el deseo imperioso por orinar (urgencia). La presencia
de contracciónes involuntarias del músculo de la vejiga
se conoce con el nombre de vejiga hiperactiva o vejiga inestable. Por
el contrario en la incontinencia por esfuerzo, no se produce la contracción
del músculo de la vejiga. El tratamiento de la vejiga hiperactiva
no es quirúrgico sino que consiste en medicamentos (anticolinérgicos).
¿Qué es una incontinencia
mixta?
En la incontinencia mixta coexisten en la misma paciente una incontinencia
por esfuerzo y una incontinencia por urgencia.
¿Como se explora una mujer con
incontinencia?
Se coloca a la paciente en posición ginecológica y se
observan los genitales externos ya que es frecuente que a la incontinencia,
se asocien descensos de órganos con la vejiga (cistocele), el
recto (rectocele) o el intestino delgado (enterocele). Para demostrar
la presencia de incontinencia por esfuerzo, se le pide a la paciente
que tosa, ya que el 80% de las mujeres con incontinencia presentan escape
de orina si tosen en esa posición.
¿Qué pruebas se deben realizar
en una mujer con incontinencia de orina?
Sedimento y cultivo de orina. Es útil para descartar
una infección de orina ya que su presencia puede agravar una
incontinencia leve.
Ecografía urológica.
Sirve para conocer posibles anomalías en los riñones como
por ejemplo dilatación de las vías urinarias y además
para detectar la presencia de orina residual en la vejiga.
Cistografía. Consiste
en la inyección de un líquido en la vejiga a través
de una sonda, y posteriormente se obtienen radiografías con las
que se visualiza el interior de la vejiga y se valora si la misma se
encuentra descendida.
Estudio urodinámico. Se
recomienda realizarlo en todas las mujeres con incontinencia de orina
de cualquier tipo, sobre todo cuando fracasa el tratamiento conservador
o cuando se plantea realizar un tratamiento quirúrgico. El estudio
urodinámico sirve para diferenciar una incontinencia por esfuerzo
de una incontinencia por urgencia o de una incontinencia mixta.
¿Como se trata la incontinencia
de orina por esfuerzo?
Existen tres tipos de tratamiento para una mujer con incontinencia de
orina por esfuerzo:
1- Tratamiento conservador.
Es el primer tratamiento que se debe intentar en las mujeres que presentan
incontinencia leve o moderada y en ausencia de trastornos del esfínter,
ya que se puede conseguir la curación o una mejoría importante.
Por el contrario, si la incontinencia es severa o el esfínter
está afectado, los resultados obtenidos con el tratamiento conservador
son muy pobres. El tratamiento consiste en la modificación de
los hábitos de vida, en el fortalecimiento de los músculos
del suelo pélvico y en la electroestimulación muscular
a través de la piel, de la vagina o del ano con equipos portátiles.
Por modificación de los hábitos de vida se entiende el
adelgazamiento, si la paciente es obesa, el abandono del tabaco y la
corrección del estreñimiento crónico. La electroestimulación
está especialmente indicada en las mujeres que presentan un tono
muscular perineal bajo, por lo que la contracción de los mismos
es poco eficiente o poco duradera.
La electroestimulación está contraindicada en pacientes
con marcapasos o con arritmias cardíacas. El porcentaje de curación
en casos de incontinencia urinaria leve es de 100%, mientras que en
las mujeres con incontinencia moderada es cercano al 65% y de las pacientes
con incontinencia severa no se curó ninguna, aunque el 70% logró
una mejoría importante.
2- Tratamiento farmacológico.
Aunque en este momento aún no se encuentran en el mercado tratamientos
medicamentosos para la incontinencia urinaria por esfuerzo, muy próximamente
contaremos con la Duloxetina que es un inhibidor de la serotonina y
de la noradrenalina cuyo mecanismo de acción es a través
de un aumento de la contractilidad del esfínter urinario durante
el llenado de la vejiga. En ensayos clínicos rigurosos, este
fármaco ha mostrado su utilidad en los casos de incontinencia
leve y moderada, por lo que seguramente ocupará un lugar muy
importante en el tratamiento conservador de la incontinencia urinaria
por esfuerzo desde el momento en que se ponga a la venta en España
en los próximos meses.
3- Tratamiento quirúrgico.
En los últimos años se han producido grandes cambios en
el tratamiento quirúrgico de la incontinencia por esfuerzo femenina
por la incorporación de una serie de tratamientos poco invasivos
pero muy efectivos y con muy pocas complicaciones que se realizan con
anestesia raquídea y con un solo día de ingreso.
a. Cintas libres de tensión. Son las técnicas
mas utilizadas en la actualidad y se basan en sostener la uretra,
evitando que descienda cuando la paciente realiza esfuerzos. Las cintas
pueden ser una malla de polipropileno o una lámina de colágeno,
obtenida del cerdo a la que se le han retirado todas las células
para que no produzcan rechazo por el sistema inmunitario de la paciente.
Para su colocación se debe realizar una pequeña incisión
en la vagina de un centímetro de longitud. Con la ayuda de
unas agujas especialmente diseñadas para el procedimiento se
pasa la cinta hasta la parte baja del abdomen, realizando un pequeño
corte de medio centímetro a cada lado de la línea media.
La colocación dura entre 20 y 30 minutos incluyendo el tiempo
requerido para explorar la vejiga para descartar que la cinta la haya
perforado durante la colocación. Como no se ha realizado anestesia
general, el cirujano puede verificar en el quirófano si se
ha logrado la corrección de la continencia, haciendo que la
paciente haga esfuerzos con el abdomen (tos, pujo, etc.) y comprobando
que no se produce escape de orina. Con estas técnicas, se consiguen
unos porcentajes de curación entre 66 y 91% en pacientes con
incontinencia por esfuerzo y los resultados se mantienen varios años.
La complicación mas frecuente es la perforación de la
vejiga que se produce en una de cada 25 cirugías. Se observa
dificultad miccional en 3-5% de los casos e infección de orina
en 6-20% de las pacientes. En el último año se ha introducido
en el mercado español una cinta que se coloca por debajo de
la uretra y que sale al exterior a través del orificio obturador
en lugar de que salga por la parte baja del abdomen.
Cuando se opera una mujer con incontinencia por esfuerzo, se deben
corregir simultáneamente las alteraciones encontradas, lo que
significa que si la paciente además de la incontinencia presenta
por ejemplo un cistocele (vejiga caída), se opera las dos patologías
en el mismo acto quirúrgico.
b. suspensión uretral laparoscópica.
Esta técnica se realiza a través de 3 pequeñas
incisiones de 1-2 centímetros en el vientre, una de ellas en
el ombligo y una a cada lado de la línea media. Por la incisión
del ombligo se pasa una lente (laparoscopio) conectada a una pequeña
cámara por lo que la operación se ve a través
de un monitor de televisión. Por los otros dos orificios se
pasan sucesivamente los instrumentos necesarios para realizar la operación
(pinzas, tijeras, coguladores, etc). Para esta técnica no es
necesario entrar en el abdomen ya que se labra el espacio necesario
para trabajar insuflando dióxido de carbono, inflando un balón
o disecando de forma roma por detrás del pubis.
La suspensión de la uretra se realiza con dos cintas de polipropileno
(una a cada lado) que se fijan por un lado en el tejido periuretral
y por otro en el pubis o en el ligamento de Cooper con puntos de nylon
o con grapas metálicas. La suspensión uretral laparoscópica
no se puede realizar en mujeres que previamente han sido sometidas
a cirugía abdominal (histerectomía, quistes de ovario,
cirugía intestinal, etc) ya que se pueden producir perforación
en el intestino al introducir el laparoscopio. En las mujeres muy
obesas, tampoco es recomendable realizar esta técnica. Sin
embargo, los resultados obtenidos con la cirugía laparoscópica
no son tan buenos como los que se obtienen con las cintas o con la
suspensión uretral por vía abierta.
c. Sustancias inyectables en la uretra. Se utilizan
fundamentalmente en mujeres con incontinencia de orina por deficiencia
del esfínter. Su principal ventaja es que es el método
menos agresivo que existe, ya que se puede realizar con anestesia
local. Los materiales utilizados como inyección son: grasa
de la propia paciente, colágeno. Teflón, partículas
de carbon (Durasphere®) o silicona (Macroplastique®), Hidroxiapatita
de calcio (Coaptite®), hidrogeles compatibles de PVP (Urovive®),
etc. La sustancia se inyecta a través de la uretra con una
aguja larga y se deposita debajo de la mucosa de la uretra y del cuello
vesical. El principal inconveniente de esta técnica consiste
en la migración (teflón) la degradación (colágeno,
silicona) o la reabsorción (grasa de la paciente) de la sustancia
por lo que es posible que reaparezca la incontinencia necesitando
realizar nuevas inyecciones, con lo que se incrementa mucho el coste
del procedimiento. Las complicaciones son escasas.
En cuanto a los resultados de la
técnica, la curación es cercana al 95% de los casos a
los pocos días, 73% de los casos a los 3 meses, reduciéndose
al 37% a los 12 meses. Aunque estos resultados son escasos, muchas de
las pacientes habían sido operadas previamente con otras técnicas
que habían fracasado.