Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
La orina normal no contiene bacterias (gérmenes),
pero las bacterias se encuentran normalmente cubriendo toda la piel
y además se encuentran en gran número en las materias
fecales y en el ano. En la mujer el orificio de la uretra esta a pocos
centímetros del ano por lo que las bacterias tienen mas facilidad
para penetrar en el aparato urinario, llegar a la vejiga y producir
una infección e inflamación llamada cistitis (infección
de la vejiga).
Si las bacterias suben hasta los riñones
por los ureteres puede producirse una infección de los mismos
llamada pielonefritis.
La infección de los riñones es mucho menos frecuente pero
más severa que la cistitis.
Cuando se produce una cistitis, el interior de
la vejiga se vuelve rojo e irritado lo mismo que sucede con la garganta
cuando usted tiene un constipado. La irritación de la vejiga
puede causar dolor en el vientre y usted tendrá una necesidad
urgente de ir a orinar, aunque solo pueda hacer unas pocas gotas que
al salir le producen quemazón. La orina puede tener un olor desagradable
y en ocasiones notará que tiene sangre (hematuria).
También puede tener escape de orina.
La infección de los riñones (pielonefritis)
produce dolor en la espalda y fiebre y si la infección no se
trata rápidamente las bacterias pueden pasar a la sangre y causar
una infección muy severa que puede ser mortal y que se llama
sepsis. Para el control y tratamiento correcto de un paciente con sepsis
se debe ingresar en una unidad de cuidados intensivos.
En los niños, los síntomas de infección
puede que no sean tan claros como en los adultos y en ocasiones sólo
se manifiestan por irritabilidad, pérdida de apetito, fiebre
o solamente presentar un aspecto de enfermo.
Ante cualquiera de los síntomas mencionados
se debería consultar a su médico de cabecera quien si
lo considera oportuno lo enviará a un urólogo. El médico
solicitará un análisis de orina (observación de
la orina con un microscópio) para determinar la presencia de
bacterias y/o pus. Se realizará además un cultivo de la
orina que identificará la bacteria causante y ayudará
al médico a elegir el antibiótico más correcto
para el tratamiento.
La duración del tratamiento dependerá
del tipo de infección y de la importancia de la misma. Si la
infección es una cistitis muy probablemente con 2-3 días
de tratamiento con antibióticos por boca serán suficientes,
mientras que si se trata de una pielonefritis
o prostatitis el
paciente debe ser ingresado durante 2-3 días para administrar
los antibioticos directamente en una vena y continuar luego de ser dado
de alta con antibióticos por vía oral durante unas 3 semanas
para asegurarnos que los gérmenes han sido eliminados del riñón
(pielonefritis) o de la próstata (prostatitis).
Pese a la realización de un tratamiento correcto, la desaparición
de todos los síntomas de infección puede tardar varios
días. Es muy importante tomar los antibióticos durante
el tiempo indicado por su medico y no suspenderlo en cuanto han desaparecido
las molestias que tenía.
Si las infecciones de orina se repiten frecuentemente
(más de 2 por año) se debería realizar pruebas
para diagnosticar enfermedades que favorezcan la aparición de
complicaciones.
Los niños tienen un riesgo muy elevado
de presentar daño en los riñones por las infecciones de
orina, lo que puede llevar a un daño irreparable en la función
del riñón que obligue a díalisis y trasplante de
riñón. Las mujeres embarazadas son otro grupo que tiene
mucho riesgo por el posible daño en los riñones de la
madre y en la salud del bebé.
¿Qué
puede hacer usted para reducir el riesgo de presentar una infección
del riñón?