Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
Se estima que aproximadamente el
3% de niñas y el 1% de niños han sufrido una infección
del tramo urinario (ITU) antes de los 11 años. Algunos investigadores
creen que esta estimación es baja, ya que probablemente muchas
ITUs pasan inadvertidas. Los síntomas no son siempre específicos
para los padres, y los niños cuando son muy pequeños son
incapaces de describir lo que realmente sienten.
Reconocer y tratar una infección urinaria
es importante. Las infecciones urinarias no tratadas correctamente pueden
causar serios problemas a nivel renal pudiendo dañarlos de forma
permante para toda la vida del niño.
¿Cómo funciona
normalmente el sistema urinario?
El sistema urinario esta compuesto por los riñones, ureteres,
vejiga y uretra.
Los riñones filtran y extraen de la sangre
circulante todos los residuos y agua para producir orina. Producen aproximadamente
entre 1 1,5 litros de orina por día en un adulto, este
valor es menor en niños dependiendo de la edad del niño.
La orina viaja desde los riñones (donde se forma) a través
de 2 estrechos
Tubos llamados ureteres, estos tubos terminan
en la vejiga, órgano que sirve de reservorio donde se guardará
hasta que pueda ser expulsada hacia el exterior del cuerpo a través
de la uretra, otro tubo que se ubica en la parte más baja de
la vejiga y que termina en el final del pene en el varón y en
la parte frontal de la vagina en la niña.
¿Cómo puede
llegar a infectarse el sistema urinario?
La orina normalmente no contiene bacterias. Las bacterias pueden llegar
desde la piel alrededor de la región perineal (anal) o genital
y viajar a través de la uretra hasta la vejiga. Cuando esto pasa
las bacterias pueden infectar e inflamar la vejiga, causando dolor en
la región inferior del abdomen, escozor al orinar produciendo
lo que se denomina "cistitis".
Si la bacteria sube a través de los ureteres
hasta los riñones se puede desarrollar una infección a
este nivel. Este tipo de infección habitualmente va acompañado
de dolor lumbar (lado afectado) y fiebre. Las infecciones a nivel renal
son mucho más serias que las que se producen en la vejiga.
En algunos niños las infecciones urinarias
pueden alertarnos sobre alguna aleración del sistema urinario.
Por esta razón cuando se diagnostica una infección urinaria
a menudo es recomendable realizar algunos estudios complementarios.
En otros casos, pueden desarrollar infecciones urinarias por que son
más susceptibles para tener infecciones, por ejemplo, hay niños
con facilidad para desarrollar resfriados, infecciones de oídos
etc.
¿Cuáles son
los síntomas de las infecciones urinarias?
Si el niño es un lactante o tiene pocos años de edad,
los síntomas pueden ser poco claros, además es difícil
de saber ya que el niño no puede decir como lo que siente. Puede
tener fiebre alta, irritabilidad y pérdida de apetito.
Algunas veces puede tener fiebre no muy alta,
nauseas y vómitos, o solamente no sentirse bien. La orina del
pañal puede oler manera diferente. Si aparece fiebre alta sin
síntomas de resfriado o alguna otra causa evidente que la justifique,
puede ser necesario que se realice un análisis de orina para
descartar esta causa.
En niños mayores con irritación
de la vejiga, pueden quejarse de dolor en el abdomen inferior o área
pélvica y es probable que tenga que orinar con mucha frecuencia.
Si el riñón es el infectado puede tener dolor en el flanco,
debajo de las costillas o en la parte baja de la espalda, también
por debajo de las costillas. Otros síntomas son dolor al orinar
o tener muchas ganas de orinar y solo hacer algunas gotas, dificultad
en controlar las micciones, e incluso se pueden escapar algunas gotas
de orina en la ropa interior o en la cama. La orina puede tener aspecto
turbio y oler de forma diferente.
¿Cómo saber
si su hijo tiene una infección de orina?
Para poder saber si hay una infección urinaria es necesario realizar
un análisis de orina.
La forma en que se debe recoger orina para su
análisis depende de la edad del niño. Si es un lactante
o aún no controla la micción, se utiliza una pequeña
bolsa plástica que se coloca en la zona genital del niño
que se adhiere a la piel por un adhesivo que viene incorporado a la
bolsa. Si el niño es mayor se le hace orinar dentro de un pequeño
recipiente en general de plástico o vidrio. Es necesario que
la muestra de orina se obtenga correctamente para evitar que bacterias
provenientes de la piel o zona perianal puedan dar resultados equivocados.
También la orina puede obtenerse directamente desde la vejiga
utilizando un pequeño tubo denominado catéter o sonda
vesical. Otras veces la mejor forma de obtener la orina es mediante
una punción directa vesical con una pequeña aguja, a nivel
del abdomen inferior(suprapúbica) par estar seguro que la orina
recogida es pura.
Una vez obtenida la orina debe ser examinada al
microscopio para ver si hay o no-infección. Se pueden ver bacterias
y a veces también puede haber algo de pus. Si en un primer momento
no se puede identificar, se coloca una muestra de orina en un pequeño
plato de vidrio que contiene una substancia que favorece el crecimiento
bacteriano. . Esto permite identificar la o las bacterias causantes
de proceso y además permite valorar cual es la medicación
más efectiva para ese germen. Este procedimiento se denomina
cultivo y puede tardar 24-48 HS, o más.
¿Cómo se tratan
las infecciones urinarias?
Las infecciones urinariarias se tratan con antibióticos. Luego
de obtenida la muestra para el análisis de orina se puede iniciar
el tratamiento, pudiendo cambiarlo de3pendiendo del cultivo definitivo.
El tipo de antibióticos, la vía
de administración y el número de días del tratamiento
depende, en parte, del tipo de infección y la severidad de la
misma. Cuando el niño se encuentra con estado nauseoso o con
mucha fiebre es recomendable iniciar el tratamiento por vía intravenosa,
es decir por un pequeño catéter a nivel del brazo o la
mano. Si el niño esta en buenas condiciones y puede ingerir sin
problemas líquidos y alimentos, la vía de administración
entonces será oral (por la boca). El tiempo del tratamiento puede
variar de 3 a 5 días, pero puede prolongarse incluso a varias
semanas. La administración diaria depende del tipo y dosis del
medicamento administrado.
Después de iniciado el tratamiento, el
niño podría encontrarse mejor, pero deberán pasar
varios días hasta que desaparezcan todos los síntomas.
Se debe seguir la medicación todo el tiempo recomendado por el
médico y suspenderla por que haya desaparecido la sintomatología,
ya que la infección si no es completamente tratada puede volver
y hacerse resistente a futuros tratamientos.
Los niños deben beber líquidos en
cantidades necesarias, sin llegar a forzar su ingesta.
¿Qué estudios
deben realizase despues de la infección?
Una vez que la infección ha desaparecido puede ser necesario
realizar estudios destinados a detectar alteraciones del sistema urinario.
Infecciones repetidas en un sistema urinario con alteraciones puede
causar con el tiempo daño renal. Puede ser necesario realizar
más de un estudio ya que no existe un único estudio que
diga todo a cerca del sistema urinario.
Estudios complementarios más frecuentes.
Ecografía renal y
vesical:
Con este estudio se examina los riñones y la vejiga utilizando
ultrasonidos. Es un método simple no invasivo y aporta información
a cerca del tamaño, forma y características de los órganos
explorados, puede descartar ciertos tipos de anomalías. Pero
como todo estudio tiene sus limitaciones, no es capaz de demostrar todos
los tipos de anomalías; tampoco puede valora el funcionamiento
reno vesical.
Cistouretrografía
miccional seriada (CUMS):
Estudia la uretra y la vejiga mientras se llena y se vacía. El
estudio consiste en pasar un pequeño catéter a través
de la uretra, llenar la vejiga con un líquido que puede ser visto
en las radiografías. Este estudio puede detectar anormalidades
dentro de la uretra y la vejiga. También puede determinar la
orina fluye con normalidad al salir de la vejiga.
Urografía intravenosa:
Este estudio permite examinar todo el sistema urinario. Se inyecta un
líquido por la vena (sustancia de contraste), y pasa a través
del riñón, uréter, vejiga. Visualizando todo el
árbol urinario.
Estudios isotópicos:
Son varios tipos diferentes de estudios, que permiten valorar la forma,
cuantificar el funcionamiento, y si existe algún tipo de obstrucción
de los riñones y de la vía urinaria. Como son varios tipos
de estudios cada uno aporta una información diferente y a la
vez complementaria. Este tipo de estudio tiene la ventaja de exponer
menos al niño a la radiación que una radiografía
convencional.
¿Qué tipos
de anormalidades pueden favorecer problemas urinarios?
Muchos niños con infecciones urinarias tienen un aparato urinario
absolutamente normal; pero aquellos que tienen una anomalía deben
ser diagnosticados y tratados lo más rápido posible para
proteger a los riñones del posible daño. Las anormalidades
más frecuentes que pueden afectar la función de los riñones
son:
Reflujo vésico-ureteral.
La orina normalmente fluye desde los riñones hacia abajo, pasando
por los ureteres, hasta que se almacena en la vejiga, siguiendo una
única dirección. Cuando existe este problema, la orina
que esta en la vejiga vuelve en forma retrógrada hacia los ureteres
y los riñones. Esta anormalidad es común en los niños
con infecciones urinarias.
Obstrucción urinaria:
La obstrucción al paso de la orina puede ocurrir en muchos sitios
del aparato urinario. Esta obstrucción se produce, habitualmente
si el uréter o la uretra son muy estrechas o si existe alguna
litiasis (piedra) en la salida del riñón. Ocasionalmente
el uréter puede unirse al riñón o la vejiga en
un lugar que no es el adecuado, produciendo una alteración en
el flujo normal de la orina.
¿Las infecciones
urinarias pueden tener consecuencias no deseadas a largo plazo?
Los niños pequeños tienen mayor riesgo de sufrir daño
renal como consecuencia de infecciones urinarias, especialmente si existe
alguna anormalidad del sistema urinario no conocida. Este daño
incluye cicatrices, déficit en el crecimiento y función
renal, hipertensión arterial y otros problemas. Por esto es muy
importante que un niño con una infección urinaria reciba
un tratamiento adecuado y precoz y además se realice una cuidadosa
evaluación.
Algunos puntos a recordar...
Las infecciones urinarias afectan aproximadamente al 3% de las niñas
y al 1% de los niños antes de los 11años.
Una infección urinaria en un niño
puede ser un signo de que existe una anormalidad en el aparato urinario;
y que si no se diagnostica podría causar problemas.
Los síntomas de una infección urinaria
van desde leve disconfor al orinar o cambios mínimos en el olor
de la orina, hasta dolor importante y fiebre alta.
Si no se tratan, las infecciones pueden producir
serias consecuencias sobre el riñón.
Si usted sospecha que su hijo puede tener una
infección de orina, no deje de consultar con su pediatra.