Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
La próstata es una glándula
del aparato reproductor masculino del tamaño de una nuez en condiciones
normales y que se encuentra entre la vejiga (órgano que almacena
la orina) y la uretra (tubo que lleva la orina desde la vejiga hasta
el exterior. La próstata se encuentra por delante del recto (parte
final del tubo digestivo). El cáncer de próstata es un
tumor maligno que crece generalmente en la parte externa y posterior
de la glándula. A medida que el cáncer crece se extiende
hacia el interior y hacia el exterior de la próstata. Si el cáncer
no ha salido de la próstata es localizado.
El médico puede sospechar que un paciente
tiene un cáncer de próstata si al realizar un tacto rectal
(colocar un dedo en el ano para tocar la próstata) se toca un
nódulo (bulto) o la próstata está dura o irregular.
Si hay sospecha de cáncer de próstata, el médico
realizará una biopsia con anestesia local (pinchar la próstata)
para quitar unos pequeños trozos que son examinados por el patólogo
con un microscópio.
También se puede sospechar un cáncer
de próstata si se encuentra elevada en la sangre una sustancia
que se produce exclusivamente en la próstata y que se llama antígeno
prostático específico también conocido como PSA.
Sin embargo, el PSA se eleva no solamente cáncer de próstata
sino que por cualquier enfermedad de la próstata, sea maligna
o benigna (infecciones, hiperplasia o infarto de próstata, etc).
A partir de los 50 años de edad, todos
los varones tienen que realizarse cada año un tacto rectal y
una medición del PSA. Sin embargo, si en la familia de un individuo
hay casos de cáncer de próstata (abuelo, padre, hermanos)
el control debe comenzar a los 40 años por la posibilidad de
que exista en cáncer de próstata familiar.
EL PSA es de gran importancia ya que cuando está
elevado puede adelantar el diagnóstico del cáncer de próstata
seis o siete años antes de que el tumor se manifieste. Cuanto
antes se diagnostique el cáncer de próstata es más
probable que pueda ser curado.
Cuando se ha encontrado un cáncer de próstata,
el médico realizara pruebas para saber si el tumor se ha extendido
fuera de la próstata. Estas pruebas son: tomografía computarizada
(TAC), gammagrafía ósea, radiografía de tórax,
etc.
Si no hay sospecha de que el tumor esté
extendido, el paciente puede ser curado realizando un tratamiento radical
que consiste en uno de los siguientes: cirugía para extirpar
la próstata, las vesículas seminales y los ganglios linfáticos
(prostatectomía radical) o radioterapia ya sea externa o con
agujas radiactivas que se colocan en el interior de la próstata
(braquiterapia).
Si el tumor se diagnostica cuando es muy pequeño
y el paciente es anciano, puede ser que el paciente no necesite tratamiento,
y que solo se deban realizar controles hasta que el tumor sea más
grande (conducta expectante). Esta forma es muy frecuente en los países
nórdicos.
Si el tumor se ha extendido a los huesos o a los
ganglios linfáticos se realiza un tratamiento con medicamentos
que frenan la hormona masculina (tratamiento hormonal) que puede ser
con una operación que extirpa los testículos del paciente
(orquiectomía) o con una inyecciones que se aplican cada uno,
dos o tres meses (agonistas de LH-RH). En ocasiones se agregan unos
comprimidos que también actúan compitiendo con la hormona
masculina y que se llaman antiandrógenos. Este tratamiento también
se puede aplicar en pacientes con tumor localizado en los que por tener
edad avanzada o presentar enfermedades asociadas no se puede realizar
un tratamiento radical con cirugía o radioterapia.
[Cáncer de próstata: Detección
precoz / Tratamientos
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