Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
El cáncer de testículo es un
tumor poco frecuente en el que las células malignas están
en el interior de uno o ambos testículos. En los testículos
se fabrican los espermatozoides y las sustancias que caracterizan a
los hombres (hormona masculina). Este tumor es el cáncer más
frecuente entre los 15 y 35 años de edad. Los varones a los que
el testículo no les bajó a la bolsa (criptorquidia) tienen
mayor probabilidad de presentar un cáncer de testículo
que los hombres a los que les bajó antes del nacimiento.
Es recomendable que todos los hombres
se hagan una palpación periódica de los testículos
con la finalidad de encontrar zonas anormales sospechosas de albergar
un tumor. En este caso se debería consultar un urólogo
que luego de realizar una exploración manual, solicitará
una ecografía (foto del interior del testículo) para certificar
el diagnóstico. Se debe realizar además una tomografía
computada (scanner) para diagnosticar extensión del tumor a los
ganglios retroperitoneales o a otros órganos como por ejemplo
el hígado. Se medirán además los niveles en sangre
de unas sustancias que se denominan marcadores séricos (beta
HCG, alfafetoproteína) que si están elevados, son muy
importantes para detectar tumores ocultos en otras zonas del cuerpo.
El tratamiento inicial será
siempre la extirpación del testículo que tiene el tumor
(orquiectomía). Si hay tumor que se extendió a los ganglios
o a otros órganos, se realizará quimioterapia (medicamentos
que se inyectan en una vena y que eliminan las células malignas).
En algunos cánceres de testículo como es el seminoma,
la radioterapia puede ser de utilidad para el tratamiento del tumor.
La extirpación del tumor se realiza a través de una incisión
(corte) en la ingle del mismo lado en que está el tumor. Cuando
se debe realizar un tratamiento con quimioterapia muy agresiva, puede
ser necesario la realización de un trasplante de médula
para intentar disminuir los efectos adversos del tratamiento sobre las
células de la sangre (glóbulos blancos, glóbulos
rojos y plaquetas). El cáncer de testículos es uno de
los tumores con mayor porcentaje de curación del organismo.
Si consideramos el tratamiento
según el tipo de célula que se encuentra en el tumor,
si es un seminoma, el tratamiento probablemente será extirpación
del testículo y posteriormente radioterapia externa. Si por el
contrario el tipo de célula es un no-seminoma, después
de la extirpación del tumor probablemente se realice la extirpación
de los ganglios retroperitoneales o se aplique quimioterapia. Es muy
importante que los pacientes con cáncer de testículo sean
controlados cada 2 a 4 meses durante el primer año para detectar
precozmente la reaparición del tumor.