Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
Para que el aparato urinario funcione
bien, los músculos y los nervios deben trabajar juntos para almacenar
la orina en la vejiga y luego dejarla salir en el momento oportuno.
Los nervios llevan los mensajes desde la vejiga hasta el cerebro informando
que la vejiga está llena de orina. Además, los nervios
llevan mensajes desde el cerebro hasta el músculo de la vejiga
para que este se contraiga con lo que se consigue que la vejiga quede
vacía. En la vejiga neurógena, los nervios que llevan
los mensajes no trabajan correctamente.
La vejiga neurógena puede producir diferentes
tipos de problemas. Puede producir escape de orina si los músculos
que mantienen la orina en la vejiga se contraen con demasiada fuerza
o mas veces de lo necesario. En otras personas una vejiga neurógena
puede significar que los músculos que producen la salida de la
orina no actúen correctamente con lo que la orina queda almacenada
(retención crónica). Si la vejiga queda muy llena de orina,
ésta puede regresar a los riñones (reflujo
vesicoureteral) y lesionarlo. Si la vejiga no se vacía completamente
se puede producir una infección
de orina.
Una vejiga neurógena se puede producir
por varios mecanismos como son: traumatismos de cerebro o de médula
espinal, diabetes, enfermedades del sistema nervioso como el Parkinson,
derrames cerebrales, infecciones del cerebro o de la médula,
envenenamiento con metales pesados, etc. Algunos niños pueden
nacer con problemas en los nervios (espina bífida, meningocele,
etc).
Si se sospecha una vejiga neurógena, se
debe realizar un examen del sistema nervioso y de la vejiga. Se tomarán
radiografías del craneo y de la columna vertebral. Se puede realizar
además un electroencefalograma en el cual se colocan unos cables
en la cabeza para estudiar el funcionamiento del cerebro. Para estudiar
los nervios de la vejiga, lo más probable es que se deba realizar
un estudio urodinámico que consiste en colocar una pequeña
sonda (tubo) en la vejiga con la cual se miden las presiones que se
producen durante su funcionamiento.
El tratamiento de la vejiga neurógena dependerá
de la causa que la haya provocado y del tipo de alteración que
provoque en la vejiga. Si el problema es la retención de orina
(la vejiga no se vacía), será necesario la colocación
de sondas (tubos) a intervalos regulares para sacar la orina. Si el
problema es que los músculos de la vejiga se contraen con mucha
fuerza y más veces de lo necesario se necesitarán medicamentos
que reduzcan su actividad.