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Fecha de publicación: 19/04/02 - Redactado por Instituto Médico Tecnológico
La Uropediatría es una especialidad
joven, sin embargo existe a lo largo de la historia múltiples referencias
de su práctica.
Celso en el siglo I de nuestra era, describe una perfeccionada técnica
de cirugía para el tratamiento del mal de piedra. Además
aporta una de las primeras descripciones, dentro de la historia de la
medicina, del procedimiento de circuncisión en niños.
Aunque muchos hospitales infantiles tienen más de un siglo de
vida, el surgimiento de la cirugía infantil como especialidad la
podemos situar a principios de este siglo, tomando verdadero impulso después
de la 1ª guerra mundial. Hasta ese momento eran cirujanos de adultos
los que realizaban ocasionalmente los diferentes procedimientos quirúrgicos
en niños.
El desarrollo de los conocimientos sobre las enfermedades de la infancia,
ha creado la necesidad de una mayor delimitación de las diferentes
áreas de la patología infantil, para concentrar en ellas
un estudio más profundo y específico de los aparatos o sistemas
del organismo, de ahí que surgieran las diversas ramas de especialización
dentro de la pediatría. La Urología Pediátrica es
una de estas ramas, iniciando su andadura como tal a finales de los años
50.
Características particulares
La Urología Pediátrica ha experimentado un desarrollo progresivo
y creciente, alcanzando su propia identidad, que a la vez es diferente
y personal de sus 2 fuentes de origen: LA UROLOGIA y la CIRUGIA INFANTIL.
Son varios los motivos que han causado esta personalización, pero
básicamente se reducen a 2:
· La necesidad de un profundo conocimiento de la fisiopatología
del sistema urogenital del niño.
· La adquisición de un correcto y adecuado manejo quirúrgico
infantil.
Los niños requieren un cuidado, atención y dedicación
especial. Es necesario valorar cada niño en particular, su situación
familiar y social, para poder dar una respuesta integral y personal a
su problema.
La hospitalización y eventual cirugía son hechos importantes
en la vida de un niño; del modo como se produzca puede resultar
en un trauma de menor o mayor magnitud para su proceso madurativo. Es
importante poder abordar el problema desde una perspectiva multidisciplinar.
El equipo asistencial debe estar en estrecha relación con la familia,
para dar un marco de seguridad y confianza al paciente que redundará
en una mejor aceptación de su enfermedad y tratamiento.
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